Dar la mejor respuesta posible contra la violencia de género. Este es el objetivo de la Diputació de València, que a lo largo de la presente legislatura viene trabajando intensamente desde el área de Igualdad en programas e iniciativas con las que ayudar a los ayuntamientos a combatir la lacra social de la violencia machista. La última de ellas es la constitución de la Red de Municipios Protegidos contra la Violencia de Género, que este miércoles ve la luz tras dos años de intenso trabajo institucional para ponerla en marcha.

La asamblea general constituyente presidida por la diputada de Igualdad, Isabel García, ha contado con la presencia de Mayte Noguera, en representación de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP), un vocal por parte de cada uno de los 7 grupos políticos con presencia en la institución y un responsable de cada uno de los 49 municipios que desde hoy se convierten en socios fundadores de esta Red provincial contra la violencia de género.

Un total de 54 solicitudes de adhesión han llegado a la Diputació desde que se abrió el plazo el 14 de abril. De ellas solo 5 han sido rechazadas de inicio al no cumplir con alguno de los tres requisitos que recoge el reglamento publicado el 14 de marzo de este mismo año en el BOP: disponer de una concejalía o delegación de Igualdad dotada con recursos del ayuntamiento en cuestión; tener un plan de Igualdad propio; y, en el caso de municipios de menos de 20.000 habitantes, estar adheridos al programa Atenpro del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar, un servicio de atención telefónica a las víctimas de violencia de género.

Trabajo en red

La titular de Igualdad de la Diputació destaca la importancia del trabajo en red para que “los municipios compartan recursos y esfuerzos en la lucha contra esta lacra social que nos afecta a todas y todos”. En palabras de Isabel García, “no es suficiente con el minuto de silencio o la bandera en el balcón, tenemos que ser proactivos y desde las instituciones dotar de recursos a los ayuntamientos para ayudarles a desarrollar sus propios planes y hacer frente a la violencia machista”.

Los requisitos para entrar en esta Red que busca el trabajo coordinado entre los entes locales son disponer de una concejalía o delegación y un plan de Igualdad y estar adheridos al programa Atenpro

La diputada ha señalado que estas ayudas serán prioritarias para los municipios más pequeños, "que deben disponer de las herramientas necesarias para tener sus propios programas y ofrecer atención a las víctimas con las mismas garantías que cualquier otro municipio de mayor tamaño”. De momento, los 49 ayuntamientos adheridos a esta Red provincial han recibido su placa como municipio protegido contra la violencia de género, una condición que se revisará periódicamente y que abre las puertas a todos los municipios de la provincia.

La Red de Municipios Protegidos contra la Violencia de Género nace con 49 localidades de 11 comarcas. Ayuntamientos de grandes poblaciones como Gandia, Xàtiva, Ontinyent, Mislata, Alzira y Burjassot podrán compartir sus recursos y su trabajo en materia de violencia de género con consistorios pequeños como Castelló de Rugat, El Palomar o Yátova, y con el resto de miembros de esta Red que vertebra la provincia desde Xirivella a Utiel, pasando por Quart, Albal, Picanya, Monserrat, Alfafar, Ayora, Requena y así hasta los 49 ‘socios’ fundadores de esta plataforma intermunicipal contra la violencia machista.  

Formación y ayudas

Por su parte, la Diputació, a través de sus áreas de Igualdad y Administración General, seguirá formando a las policías locales y el personal técnico de los ayuntamientos en materia de violencia de género e invertirá una partida anual en la difusión de campañas de prevención y sensibilización en el ámbito local.

Este año habrá una aportación de 200.000 euros que se repartirá entre los municipios fundadores de la Red y, según avanza Isabel García, en el próximo ejercicio está previsto invertir entre 400.000 y 500.000 euros en estas campañas y actividades promovidas por los ayuntamientos para construir una sociedad más fuerte y que responda con contundencia a una de sus principales lacras.